
La velocidad de Internet en Europa es un tema que da mucho juego porque cambia según quién mida, cuándo mida y cómo lo mida. Entre índices globales, estudios regionales y análisis puntuales, aparecen diferencias llamativas que conviene entender antes de comparar países. En este artículo reunimos y explicamos los datos principales para ofrecer una visión panorámica, con el foco puesto en Europa y en la posición de España.
Para que no se nos escape nada, integramos cifras procedentes de varias fuentes reconocidas del sector: el Speedtest Global Index de Ookla, herramientas como MoviSpeed Test, los agregados de pruebas de Cable.co.uk, análisis de la European Data Journalism Network y menciones a mediciones de Cloudflare. El objetivo es cruzar estos resultados y contextualizarlos, de modo que puedas ver dónde está cada país y por qué hay discrepancias entre rankings que, a primera vista, parecen hablar de lo mismo pero, al detalle, no miden exactamente igual.
Qué miden las distintas fuentes y por qué no coinciden
Ookla elabora mensualmente su Speedtest Global Index con datos procedentes de personas que usan su medidor Speedtest en todo el mundo. Cada mes se realizan cientos de millones de tests que recogen velocidades de descarga y subida y la latencia; con ello, Ookla calcula valores medios y ordena países y ciudades. La muestra es muy grande, pero depende de quiénes, dónde y con qué conexiones ejecutan el test en cada momento.
Cable.co.uk, por su parte, agrupa y depura resultados de múltiples fuentes y periodos, y publica comparativas de precio, velocidad y calidad del servicio por países y regiones y la importancia de la velocidad de subida. En su índice de velocidad de 2024 trabajaron con más de mil quinientos millones de pruebas globales, lo que permite otra fotografía complementaria. La European Data Journalism Network (EDJNet) ha analizado datos de Speedtest para medir evolución y brechas dentro de Europa en los últimos años, lo que ayuda a ver tendencias y desigualdades. Y, como apunte metodológico interesante, Cloudflare ofrece métricas de rendimiento de red desde su propia red global, lo que explica por qué, en ocasiones, sostiene posiciones distintas a las de Ookla.
Quién manda en Europa según Cable.co.uk: el caso singular de Jersey
En el Canal de la Mancha encontramos un caso llamativo: Jersey. Aunque está más cerca de Francia que de Reino Unido, es una dependencia de la corona británica y fue pionera en desplegar fibra para todos los usuarios de banda ancha. Con esa apuesta de infraestructura, en 2023 figuró como el territorio europeo con mayor velocidad media, 264,5 Mbps con picos de hasta 944 Mbps, de acuerdo con Cable.co.uk.
Tras Jersey, el propio estudio coloca a Liechtenstein con 246,8 Mbps e Islandia con 229,4 Mbps como otros dos líderes europeos en velocidad de red. En el extremo opuesto del mapa, Turquía aparece con 24,8 Mbps, Albania con 24,4 Mbps y Croacia con 25,7 Mbps como los únicos países europeos por debajo de la frontera de los 30 Mbps en aquella comparación. Entre medias, España figuraba en aquel corte en el octavo puesto con 133,7 Mbps, un dato que refleja bien que las posiciones varían según la fuente y el periodo analizado.
La foto de enero de 2025 según Ookla: fija muy bien para España, móvil discreto
El Speedtest Global Index de Ookla de enero de 2025 ofrece otra referencia útil. A nivel mundial, la banda ancha fija promedia 97,61 Mbps de descarga y 52,84 Mbps de subida, con una latencia de 9 ms. El podio global de fija reúne a Singapur con 336,45 Mbps, Emiratos Árabes Unidos con 310,05 Mbps y Hong Kong con 305,71 Mbps, lo que confirma que, en conexiones cableadas punteras, Asia y Oriente Medio tiran fuerte.
España mantiene el tipo en esa fotografía y se consolida en el top 10 de banda ancha fija, en novena posición, con una media general de 245,58 Mbps, 190,14 Mbps de descarga y 11 ms de latencia. Además, si se mira el rendimiento por ciudades, Madrid se situó como la urbe española mejor posicionada, en torno al puesto 16 mundial en esa medición, un guiño a la solidez del despliegue de fibra. La realidad cambia si miramos el móvil: España ocupa un discreto puesto 51, con 77,60 Mbps de descarga, 13,23 Mbps de subida y 32 ms de latencia, eso sí, subiendo diez posiciones respecto a un año antes.
En telefonía móvil, el contraste con varios países europeos es evidente: por encima de España aparecen Polonia (42), Albania (44) o Italia (47). Este tipo de divergencias entre fija y móvil son habituales y, de nuevo, dependen de factores como espectro, orografía, densidad de población y estrategia de inversión de cada país, además del calendario de despliegue de 5G.
Los países europeos más poblados y sus velocidades por cable

Un análisis reciente con foco en los diez países más poblados de Europa aporta otra capa de contexto para la banda ancha fija. En ese listado por cable, Francia marca 232,3 Mbps, España 211,56 Mbps, Rumanía 207,04 Mbps y Países Bajos 190,13 Mbps. Por detrás se sitúan Polonia con 154,66 Mbps, Reino Unido con 106,51 Mbps, Alemania con 90,5 Mbps, Rusia con 87,08 Mbps, Italia con 81,4 Mbps y Ucrania con 80,20 Mbps. La lectura rápida es que varios mercados del oeste y el este europeo han acelerado, pero persisten diferencias notables entre países vecinos y, sobre todo, entre economías de tamaño similar.
Contexto global y ránkings por ciudades
Mirando el ranking global de banda ancha fija, aparecen muy arriba economías como Estados Unidos con 244,68 Mbps, Islandia con 242,03 Mbps, Francia con 232,30 Mbps, Dinamarca con 224,82 Mbps o China con 223,57 Mbps. Entre los pequeños líderes europeos figura Liechtenstein con 187,79 Mbps, mientras que España se mueve en esos cortes en torno a 211,56 Mbps, un valor consistente con la buena clasificación nacional en la comparativa de Ookla. Esta dispersión confirma que, más allá de Europa, los polos tecnológicos y de inversión intensiva en red abren brecha frente a medias globales.
Por ciudades, los datos de cable muestran cifras muy competitivas fuera y dentro de Europa: Abu Dabi 310,49 Mbps, Valparaíso 306,03 Mbps, Lyon 282,25 Mbps, Shanghái 268,54 Mbps, Pekín 265,25 Mbps, Nueva York 261,84 Mbps, Bucarest 251,09 Mbps, Bangkok 244,71 Mbps, Zúrich 239,37 Mbps o Ar-Rayyan 238,80 Mbps. En España destacan Barcelona con 222,29 Mbps y Madrid con 222,11 Mbps, lo que las coloca entre las ciudades con mejor conexión fija a nivel mundial y respalda la idea de que el despliegue de redes ultrarrápidas urbanas en nuestro país está muy avanzado.
Si nos vamos al ranking urbano de móvil, Catar domina con Ar-Rayyan a 419,35 Mbps y Doha a 354,54 Mbps, seguido de Dubái y Abu Dabi por encima de 325 Mbps, y una presencia europea relevante con Copenhague 255,90 Mbps, Oslo 240,70 Mbps, Oporto 243,63 Mbps o Lisboa 217,96 Mbps. En este mismo corte, Madrid figura con 89,22 Mbps, por detrás de varias capitales europeas, lo que sugiere que la mejora del móvil en España tiene recorrido y que, en el corto plazo, el margen de progreso pasa por 5G y densificación.
Europa acelera, pero crecen las brechas internas
La velocidad de Internet en Europa se ha multiplicado por dos en los últimos tres años. No es casualidad: la Unión Europea ha reservado hasta el 20 por ciento de su presupuesto 2021-2027 para transformación digital, y la pandemia aceleró la demanda en teletrabajo, educación y servicios en línea. Aun así, la EDJNet señala que la brecha entre el país más rápido y el más lento en la región creció de 78 Mbps en 2019 a 173 Mbps en 2022, pasando de un diferencial Noruega–Albania a Islandia–Macedonia del Norte. Dentro de la propia UE, el salto entre el líder y el farolillo rojo pasó de 75 Mbps a 80 Mbps entre pares distintos, síntoma de que no todos avanzan al mismo ritmo.
Hay además un mapa interno de contrastes. En Italia, las grandes áreas urbanas como Turín, Milán o Génova corren bastante más que muchas zonas rurales. En Alemania, el territorio de la antigua república socialista mantiene una brecha pronunciada con el resto del país, y pese a ser la mayor economía de la UE, Alemania figura en torno al puesto 16 por velocidad de descarga. Estos desequilibrios recuerdan que, junto al despliegue de fibra y 5G, hay que trabajar en cobertura efectiva y accesibilidad para no dejar atrás a ciertas regiones, un punto que la UE ya aborda con sus metas de conectividad.
Como curiosidad y contexto físico, algunos de estos análisis incluyen referencias al mapa de cables submarinos, la columna vertebral intercontinental que condiciona rutas, latencias y redundancias, y la aparición de soluciones desde el espacio como Starlink Direct to Cell. Aunque Europa está densamente servida, la posición geográfica de ciertas redes troncales explica por qué algunas latencias y anchos de banda internacionales favorecen a unos países frente a otros, más allá de la infraestructura de última milla, clave para el usuario final.
Metas europeas para 2025 y 2030
El objetivo comunitario inmediato es que todos los hogares europeos tengan acceso a 100 Mbps de descarga en 2025, umbral que ya superan veinte capitales. Además, para ese año la Comisión Europea quiere que escuelas, universidades, grandes nodos de transporte y actores socioeconómicos dispongan de conexiones de al menos 1 Gbps y que haya cobertura 5G ininterrumpida en áreas urbanas y principales rutas terrestres. Mirando a 2030, el listón sube: brindar a todos los ciudadanos acceso a descarga de 1.000 Mbps y cobertura 5G generalizada, el ideal que Bruselas resume como la sociedad del gigabyte.
España: mucha fibra, buen puesto en fija, margen en móvil
España es uno de los líderes europeos en despliegue de fibra hasta el hogar. En torno al 91,02 por ciento de los hogares tiene acceso a FTTP, una cifra altísima en el contexto europeo. Este músculo de infraestructura se refleja en puestos altos de las comparativas de banda ancha fija; por ejemplo, con Ookla España se ha consolidado en el top 10, y con otros agregados aparece con valores muy competitivos. Sin embargo, la velocidad no es solo cobertura: en rendimiento medio hay países que nos superan y, en móvil, la posición española es modesta pero en mejora.
El índice de Cable.co.uk de 2024, construido con más de 1.500 millones de tests en 229 países y más de 24 millones de pruebas en España, sitúa a nuestro país en el puesto 17 por velocidad media con 148,63 Mbps. Por delante figuran Islandia con 279,55 Mbps, Jersey con 273,51 Mbps, Macao con 234,74 Mbps, Liechtenstein con 222,98 Mbps, Dinamarca con 210,51 Mbps, Andorra con 199,89 Mbps, Países Bajos con 188,49 Mbps, Gibraltar con 180,91 Mbps, Francia con 176,97 Mbps, Mónaco con 173,79 Mbps, Corea del Sur con 172,53 Mbps, Estados Unidos con 161,97 Mbps, Suiza con 161,88 Mbps, Uruguay con 156,99 Mbps, Suecia con 156,42 Mbps, Israel con 153,61 Mbps y Canadá con 152,25 Mbps. Esta alineación deja claro que el bloque de Europa Occidental concentra muchos de los países más rápidos del planeta, algo que también confirma el promedio regional.
En el lado más lento del ranking global aparecen territorios como el Territorio Británico del Océano Índico con 2,38 Mbps, Turkmenistán con 2,72 Mbps, Siria con 2,80 Mbps, Yemen con 2,99 Mbps y Tayikistán con 3,10 Mbps. Aunque esas cifras han mejorado respecto a años en los que ni siquiera alcanzaban 1 Mbps, muestran que la brecha mundial sigue siendo considerable y obliga a matizar cualquier comparación con Europa, donde las medias son mucho más altas.
Por regiones, el mismo estudio destaca a Europa Occidental como la zona más rápida del mundo con 138,47 Mbps de media, seguida por los países bálticos con 106,45 Mbps, Norteamérica con 104,18 Mbps, Europa del Este con 76,58 Mbps y Asia con 57,24 Mbps. Entre la primera y la quinta región hay una diferencia superior a 80 Mbps, un salto que ayuda a explicar por qué tantos países europeos aparecen en lo alto de los rankings internacionales.
La estadística de la OCDE sobre banda ancha también coloca a España muy bien en adopción de fibra: alrededor del 81,2 por ciento de los hogares españoles está conectado por fibra óptica en el conjunto de países miembros, lo que nos situaba en el top 3 mundial detrás de Corea y Japón en esa comparativa. Esa capilaridad, combinada con operadores muy activos en despliegue, es la base de los buenos datos en fija y del potencial para seguir creciendo en móvil a medida que avance el 5G.
¿Y el móvil? Evolución reciente y diferencias entre fuentes
En móvil, los líderes globales del ranking por países se concentran en Oriente Medio y Asia: Catar con 334,63 Mbps, Emiratos Árabes Unidos con 323,61 Mbps y Kuwait con 226,56 Mbps. En Europa pesan mucho Noruega con 145,19 Mbps, Dinamarca con 144,93 Mbps, Países Bajos con 120,96 Mbps, Francia con 103,40 Mbps y Finlandia con 103,23 Mbps. España aparece más atrás; en cortes de 2024 figura alrededor de 50,69 Mbps, y en la instantánea de enero de 2025 sube hasta 77,60 Mbps. La lectura es doble: hay margen de mejora frente a varios socios europeos, pero la tendencia es positiva en un año en el que se escaló una decena de puestos.
Cómo aprovechar la conexión en casa: cobertura, Wi‑Fi y equipos

Aunque la velocidad contratada sea alta, no siempre llega íntegra a los dispositivos por culpa de paredes, techos, interferencias o routers antiguos. Si notas que Internet va lento, conviene optimizar la red doméstica: ubicar bien el router, usar cable Ethernet en puestos fijos, actualizar el firmware y, si el hogar es grande o con varias plantas, apoyarse en sistemas en malla o PLC. Entre las soluciones del mercado, algunos fabricantes especializados proponen adaptadores PLC sobre la red eléctrica con puntos de acceso Wi‑Fi 6 y repetidores en malla, capaces de llevar la señal a estancias remotas sin obra. Este tipo de kits, fáciles de instalar, ayudan a que una conexión con fibra rinda de verdad en todo el hogar.
Como ejemplo de enfoque orientado a usuario final, hay comunicados recientes que recomiendan combinaciones de adaptadores Powerline de última generación y repetidores Wi‑Fi 6 para viviendas grandes, y repetidores Wi‑Fi 6 con función Mesh para pisos pequeños y medianos. Además de describir estos productos, dichos comunicados incluyen información corporativa y de contacto para prensa con direcciones en Madrid y Aquisgrán y números de teléfono y correo. Más allá de lo comercial, el mensaje clave es claro: si optimizas la red interna, el rendimiento percibido de tu conexión mejora, aunque la línea ya sea rápida en origen.
Notas de fuente, referencias y curiosidades
En algunos de los textos consultados se incluían referencias editoriales y de autoría, como la firma de Vitalii Shynakov en agosto de 2024 al compilar ránkings globales de países y ciudades para conexiones por cable y móviles, y notas de portada con créditos fotográficos de Unsplash. También se citaban contenidos relacionados en medios especializados con trucos para mejorar el Wi‑Fi doméstico o comparativas de fibra en relación calidad precio. Estos elementos no afectan a los datos, pero ayudan a entender el contexto en el que se publican y difunden las métricas.
Finalmente, conviene recordar la coexistencia de resultados de Ookla y Cloudflare: mientras que el primero ubica a España en novena posición en fija en enero de 2025, hay análisis de Cloudflare que, en determinados periodos, situaron a España como el país con Internet más rápido, un contraste que subraya lo dicho al principio: la metodología, el momento y la base de medición importan tanto como la cifra final.
Europa corre más que nunca en conectividad fija y móvil, con potencias como Jersey, Islandia o Francia destacando por velocidad y con España firmando una gran posición en fibra, aunque con camino por recorrer en móvil. Los ránkings de Cable.co.uk, Ookla y EDJNet dibujan un continente que acelera de forma desigual, con objetivos ambiciosos de 100 Mbps para todos los hogares en 2025 y de gigabit generalizado en 2030. Con una cobertura de fibra muy amplia, ciudades como Madrid y Barcelona bien situadas y un tirón inversor sostenido, España está en buena posición para seguir subiendo escalones si acompasan infraestructura móvil, optimización doméstica y despliegues 5G.