
Igual no lo sabías, pero Microsoft intentó plantar cara a Android e iOS con su propio sistema operativo: Windows Phone. Durante un tiempo, usar un móvil con Windows Phone era algo distinto. No mejor, no peor, sino simplemente diferente. Tenías una interfaz fluida, iconos en movimiento (aquellos famosos “live tiles”), y un diseño que apostaba por lo minimalista cuando todos los demás iban en dirección contraria.
Entonces, ¿cuáles fueron las razones de su fracaso? Hay un actor importante llamado Stephen Elop, el gran traidor de Nokia, pero expliquemos la historia desde el principio.
Por qué fracasó Windows Phone: un buen sistema con un final anunciado

Como te decíamos, hace años Microsoft contaba con su propia línea de teléfonos que usaban un sistema operativo diferente. Pero en 2025, si nombras Windows Phone, la mayoría levanta una ceja o suelta una risita nostálgica. ¿Qué fue de esa apuesta de Microsoft por hacerse un hueco en el mercado móvil? Spoiler: acabó siendo uno de los fracasos más sonados de la historia tecnológica reciente. Y no porque fuera un mal producto, ni mucho menos. Windows Phone tenía ideas buenas, incluso brillantes. El problema fue otro. Bueno, fueron varios.
Llegar tarde a la fiesta le salió caro a Windows Phone
En tecnología, llegar tarde es como llegar a una entrevista después de que hayan elegido al candidato. Cuando Microsoft lanzó Windows Phone en 2010, Android ya estaba despegando a lo bestia y Apple llevaba tres años marcando el ritmo con el iPhone. La mayoría de usuarios ya se había casado con uno de estos dos sistemas y cambiar de móvil implica más que cambiar de marca: implica cambiar de hábitos, apps, ecosistema.
Con Windows Phone podías tener una experiencia fluida y moderna, pero llegó cuando el mercado ya estaba dividido en dos bandos muy bien armados. Y lo peor: cuando aún había margen, Microsoft no se movió con suficiente decisión. Que Android le hiciera sombra a Windows Phone era lo lógico. Pero lo de Google fue más agresivo. La compañía de Mountain View evitó desarrollar apps nativas para Windows Phone y llegó a bloquear ciertos intentos de Microsoft de sacar su propia versión de YouTube para el sistema.

Esto no fue un accidente. Google sabía que permitir que Windows Phone se acercara a su ecosistema de apps más populares (YouTube, Gmail, Google Maps…) era regalarle la mitad del pastel. Así que simplemente se negó. Y eso dejó a los móviles con Windows en una desventaja insalvable. A ver cómo convences a alguien de comprarse un móvil sin una app decente de YouTube en 2013.
Windows Phone fracasó porque llegó tarde, porque no supo construir un ecosistema de apps potente, porque fue víctima de una mala estrategia, y porque Google le cerró muchas puertas. Pero también fracasó porque el mercado ya había elegido sus ganadores, y cambiar eso era poco menos que imposible.
Este fue, sin duda, el clavo más largo del ataúd. Tener un sistema operativo móvil sin apps es como tener un coche sin volante. Sí, puedes mirar lo bonito que es por dentro, pero no vas a ir muy lejos. En Windows Phone podías hacer muchas cosas, pero no podías instalar Instagram durante años. YouTube funcionaba regular. Snapchat ni se molestó. Y cuando algunas de estas apps llegaban, lo hacían con versiones capadas, desactualizadas o directamente como una web embutida en un icono.
¿Por qué? Porque los desarrolladores no querían gastar tiempo ni recursos en una plataforma con poca cuota de mercado. Y claro, esa cuota no crecía precisamente porque no había apps. Un círculo vicioso que Microsoft nunca consiguió romper.
Stephen Elop entra en escena y destroza a Nokia

Como bien sabrás, durante años, Nokia fue el rey absoluto de la telefonía móvil. Sus móviles eran sinónimo de calidad, durabilidad y buen diseño. Pero con la llegada del iPhone en 2007 y la posterior irrupción de Android, el mercado cambió drásticamente.
Nokia tenía un sistema operativo propio, Symbian, pero no supo adaptarlo a la era táctil, y su otro intento, MeeGo, llegó demasiado tarde. Así que tocaba dar un giro de timón. Y llegó la gran traición. En 2010, Stephen Elop fue nombrado CEO de Nokia. Venía directamente de Microsoft, donde había sido jefe de la división de negocios (Office, principalmente). Fue el primer CEO no finlandés en la historia de Nokia.
Vale, por un lado tenemos al primer CEO que no es finlandés (la sede de Nokia). Muy pronto, en 2011, Elop publicó el famoso «Burning Platform Memo», una carta interna donde comparaba a Nokia con un trabajador en una plataforma petrolífera en llamas que debía saltar al mar para sobrevivir. El mensaje era claro: abandonar Symbian y MeeGo, y buscar una nueva estrategia.
Claro está, aquí entró Google en escena, que fue a las oficinas de Nokia a ofrecer un lucrativo trato: Nokia abandonaba Symbian y MeeGo para abrazar Android. Pero Stephen Elop seguía comiendo de la mao de Microsoft… En lugar de elegir Android (como hicieron Samsung, HTC y casi todo el resto del mercado), Elop apostó exclusivamente por Windows Phone, el sistema operativo móvil de Microsoft, que era minoritario, inmaduro y tenía muy poco soporte de apps.
Ahí empezó el declive: Nokia perdió cuota de mercado rápidamente. Aunque sus móviles Lumia con Windows Phone eran buenos en hardware, el sistema no despegaba. La gente quería Android o iPhone. Muchos en la industria no entendieron la decisión. Nokia tenía el músculo para hacer un Android potente y diferenciarse, como hizo Samsung. Pero Elop cerró completamente esa puerta. Y había una razón: acabar con Nokia y vender su negocio a Microsoft , que es lo que hicieron.
¿Crees que exagero? Aquí viene lo más escabroso. En 2013, solo tres años después, Microsoft compró la división de móviles de Nokia por 5.440 millones de euros. ¿Y quién pilotó la operación desde dentro? Elop, que volvió a Microsoft como vicepresidente ejecutivo. Ah, y con una increíble indemnización por el “despido” de Nokia.
Al punto de que el término «caballo de Troya» fue usado en varios medios tecnológicos. En Finlandia, Elop es visto por muchos como el destructor de Nokia. Mejor que no se pase mucho por ahí… Sin duda, el gran culpable de la caída de Windows Phone.